Venezuela se encuentra en una situación en la que la concepción de Revolución dista mucho de la Cuarta Revolución Industrial objeto de discusión en Davos.

El Foro Económico Mundial (WEF) por sus siglas en ingles, o Foro de Davos, fue fundado en 1971. Es una organización sin fines de lucro, ubicada en Ginebra y reúne anualmente, desde 1991,  en la ciudad de Davos (Suiza) a los principales líderes políticos, empresariales, e intelectuales del mundo, para analizar los principales problemas que éste enfrenta.

El foro también promueve la realización de estudios anuales en los que se mide la competitividad de los países en diversas áreas, tales como: el Informe Global de Competitividad; el Informe sobre Tecnología de Información; el Informe de Brecha Global de Genero; el Informe Global de Riesgos; el Informe de Competitividad para Viajes y Turismo, y el Informe Global de Facilitación de Comercio, entre muchos otros.

Adicionalmente, a través de la Red Global de Riesgos se produce un informe anual que los evalúa, sobre todo aquellos que podrían causar cuantiosos daños y sufrimientos. Muchos de ellos, están vinculados con la disrupción social y económica resultante de la inequidad persistente en el contexto global, aunado a la profundización de la polarización social, cultural y política que impide que se genere una visión global constructiva.

También WEF produce informes sobre situaciones regionales que permitan crear conciencia y estimular la discusión de ideas para construir el futuro.

En la reunión que está teniendo lugar este año, entre el 17 y el 20 de enero, se  realizarán 400 sesiones, centradas en el tema de La Cuarta Revolución Industrial. Esta es definida como una transición hacia nuevos sistemas, y está basada en la infraestructura digital actual que es producto de la Tercera Revolución Industrial y el internet de las cosas (incremento de la interconexión de los objetos que se usan en la vida cotidiana). Todas las nuevas tecnologías, tendrán un peso determinante en esa Cuarta Revolución, pero también lo tendrán las preocupaciones que  derivarán de un cambio en los patrones de empleo y de la estructuración y funcionamiento de las industrias, en donde los países que no apuesten por el desarrollo tecnológico y la educación especializada serán los grandes perdedores.

Para que la transición a la Cuarta Revolución Industrial se cristalice “adecuadamente” la actual reunión de Davos estableció los cuatros desafíos claves para el liderazgo en este año: fortalecer la colaboración mundial, revitalizar el crecimiento económico, reformar el capitalismo y prepararse para la indetenible Cuarta Revolución Industrial, que está impulsada por la era digital.

Del primer día de reuniones surgieron ya algunos elementos importantes que determinan la direccionalidad de las discusiones y del devenir del 2017. Como si se hubieran cambiado los roles,  el presidente de China, Xi Jinping, defendió la globalización, y criticó el proteccionismo y sobretodo que se atribuya a la globalización,  toda la  culpa de los problemas mundiales. Por su parte, el asistente de Donald Trump, Anthony Scaramucci, trató de convencer a todo el mundo, que Trump no es enemigo de la globalización. “Cosas veredes amigo Sancho”.

También se presentó un informe en el cual se indica que en las manos de 8 personas se concentra la mitad de la riqueza global. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía señaló; que la eliminación de todas las divisas, tales como el dólar, a favor de una economía digital, ayudaría a eliminar la corrupción. Lo más importante que se dijo  en el primer día de reuniones fue, que no importa si un país es frágil o no, si puede lidiar o no con la era digital, la nanotecnología, la inteligencia artificial, etc, que igualmente la Cuarta Revolución Industrial tendrá lugar.

En el medio de ese contexto, Venezuela se encuentra en una situación en la que la concepción de Revolución dista mucho de la Cuarta Revolución Industrial objeto de discusión en Davos. Por esa razón, es que el profesor Mires siempre dice que; las revoluciones de cualquier tipo no se viven conscientemente,  sino sin darse cuenta, y solo pueden ser evaluadas en la distancia, cuando ya sus resultados positivos o negativos, tuvieron lugar.

Venezuela ocupa en competitividad la posición 130 de 138, en Facilitación del Comercio la posición 136 de 136, en  Tecnología de Información la posición 108 de 139, 89 de 130 en capital humano, competitividad país en viajes y turismo 110 de 141 países, y 74 de 144 en el Informe de Brecha de Genero. Con ese bagaje es que deberá enfrentar el futuro.

Mientras tanto, la comunidad científica e intelectual se plantean interrogantes que desafían cualquier ejercicio de imaginación, inclusive los de Davos, como son los que recoge Yuval Noah Harari en su extraordinario libro Homo Deus: “

  1. ¿Son en verdad los organismos algoritmos y es en verdad la vida solo procesamiento de datos?
  2. ¿Qué es más valioso, la inteligencia o la conciencia?
  3. ¿Qué le ocurrirá a la sociedad, a la política y a la vida cotidiana cuando algoritmos no conscientes pero muy inteligentes nos conozcan mejor que nosotros mismos? “

Mientras, aquí estamos agobiados, pensando en las necesidades más básicas y elementales, que no vale la pena ni nombrarlas, para no hacerse repetitivo y tedioso, y no caer en cuenta que quizás todo este contexto, forma también parte de otro algoritmo.