El proyecto creado por Daniel Vera y Alejandro Mejía, es un restaurante de pastas ubicado en la feria de comida de la UCAB. Desde noviembre de 2015 forman parte de la vida del estudiante. La empresa nació con el propósito de poner en marcha el negocio de comida rápida con uno de los alimentos más consumidos en el país.

“La necesidad de emprender surgió porque es algo que tengo en la sangre. Siempre me ha gustado ser dueño de mi tiempo y de mi propio negocio”, aseguró Daniel Vera, un comunicador social que se dio cuenta que tener su empresa era lo que realmente quería hacer en su vida profesional. Hoy, es dueño de Presto, un restaurante de pastas con sede en la feria de comida de la Universidad Católica Andrés Bello.

Durante dos años ejerció como periodista deportivo y otros dos, en mercadeo. “No era bien pagado. Sentía que mi tiempo en una oficina no me daba lo que yo creía que valía mi trabajo. Llegaba a un 15 y último y me daba cuenta de que las cuentas no cuadraban. Quería ver cómo podía ser un poquito más productivo con mi carrera”, relató.

En noviembre de 2014 nació Presto Pasta Bar, proyecto que resultó de una asociación con Alejandro Mejía, quien lleva “los números” del local y Lorena Dávila, la chef y socia menor. “Un día, Alejandro me comentó que tenía una idea de un negocio de venta de pastas en la UCAB. Me dijo que no sabía cómo lo haría, pero que estaba buscando un aliado porque él solo no iba a poder. Yo no lo pensé ni un solo segundo. Luego conocimos a Lorena, nos preparó sus recetas y quedamos encantados”, contó.

Daniel aseguró que decidió “echarle pichón” a la idea porque, hace dos años y medio, antes de que la crisis económica golpeara con más fuerza al país, Venezuela ocupaba el segundo lugar de consumidores de pasta en el mundo.

– Pasos pequeños –

“En noviembre abrimos parcialmente para ver cómo era el recibimiento y prepararnos para venderle a una avalancha de estudiantes. Siempre quisimos conseguir un local que tuviera bastante rotación de gente. La universidad tiene una población de alrededor de 15.000 personas y nos encantaba la idea de trabajar con un público tan noble como el estudiantado”, sostuvo.

Como un “problema agradable” calificó la primera experiencia de venta en el establecimiento. “Teníamos muchos comentarios positivos. Nos decían que eran lo que esperaban y que además teníamos precios bastante competitivos. Creo que también lo que cautivó fue lo novedoso”, apuntó.

Hoy en día, Presto vende más que pastas. El menú fue ampliándose mientras se adaptaban al mercado y ofrecen meriendas como frutas, dulces, bebidas, y un plato saludable de una pasta hecha a base de calabacín. Daniel explicó que “el público se lo iba pidiendo” y el negocio se adaptó a las necesidades.

“Decidimos arrancar de manera sencilla. Nos queríamos dedicar a hacer buenas pastas. Queríamos asegurarnos de que fueran 100% de buena calidad. Luego, el mercado nos fue pidiendo más cosas. A medida que ya teníamos ‘el toro amarrado por los cachos’ nos atrevimos expandir la oferta con pasticho, pasta de calabacín, ensaladas, frutas, pasteles horneados y postres”, añadió.

– Llegó la crisis –

El año 2015 fue crítico para la economía venezolana. El desabastecimiento comenzó a notarse con más fuerza y las colas en supermercados en búsqueda de productos regulados se hicieron comunes. Vera afirmó que con el ritmo creciente de la inflación, los precios de sus platos aumentaron y las ventas, como en el resto de la feria de la UCAB, disminuyeron. “El estudiante que trabaja gana sueldo mínimo o menos y no le da para almorzar en la universidad. Pasó de querer un almuerzo completo a querer una merienda”, dijo.

En los comienzos de Presto Pasta Bar, conseguir la materia prima era “pan comido”. La oferta no se limitaba con el tipo de pasta, los clientes escogían la de su preferencia. “Nosotros pensábamos que la pasta jamás iba a escasear. Para nuestra sorpresa, al cabo de un año empezó a desaparecer y la situación se volteó completamente. Yo decía que al principio el proveedor era como un mosquito, pero ahora el mosquito soy yo porque lo llamo diariamente a ver cuánta pasta me venderá y cuándo”, expuso.

“Las partes negativas están atadas a los entes que regulan este tipo de negocios. Al principio todo era bastante lento, más de lo que queríamos. Éramos jóvenes deseosos de empezar el emprendimiento y los permisos son engorrosos. El lado bueno es que ves cómo cumples tu meta poco a poco”, dijo.

– Lo que viene –

El panorama económico que vive Venezuela no impide que el restaurante tenga próximos objetivos por cumplir. Presto Pasta Bar expandirá algo más que su menú en los siguientes meses: saldrá de las fronteras de la UCAB y tendrán una nueva sede en Altamira. “Tenemos pensado vender comida congelada, un concepto ‘para llevar’. Pero también tendremos mesas para que el que desee coma allí y haremos entregas a domicilio en la zona, que es empresarial y eso es una ventaja”, agregó.

“Yo creo que en esta situación nuestra meta principal sería que podamos vivir en un país donde el mercado fluya con buenos precios para que haya oferta y demanda y no tengamos que pelear con un ‘bachaquero’ para poder tener pasta”, consideró.

– “No hay imposibles ” –

Daniel precisó que cuando de emprender se trata “no puedes pararte a pensar las cosas, hay poner en práctica el proyecto y en el camino uno se consigue con aliados. Nada es imposible en el mundo del emprendimiento. Siempre hay gente que va a estar ahí”.

“Yo nací en Venezuela. Quiero generar empleos para mi país, quiero darle un producto de calidad a los venezolanos. Yo soy muy criollo y amo a Venezuela. Emprender y generar trabajos es lo que va a hacer que salgamos adelante. Siempre podemos ver el lado positivo. El que logra emprender en Venezuela con éxito, está preparado para hacerlo en cualquier lugar del mundo”, concluyó el comunicador.