Hace algunos días, el Huracán Harvey causó gran destrucción en su paso por Estados Unidos, particularmente en Texas y Luisiana. Las inundaciones que ocurrieron como resultado del ciclón acabaron con viviendas y escuelas, y desplazaron a miles de personas.

Una semana después, el país se enfrentaba nuevamente a la amenaza de un huracán. El Huracán Irma, la tormenta más poderosa registrada en el océano Atlántico, con vientos de hasta 300 kilómetros por hora, azotó el Caribe, golpeando fuertemente a islas como Bahamas, Cuba y República Dominicana, y llegando hasta la Florida. Al mismo tiempo, en México se preparaban para recibir al Huracán Katia y el Caribe tenía sus esperanzas puestas en que el Huracán José desviara su rumbo.

Todos estos eventos climáticos extremos son un recordatorio de la necesidad de preparar nuestras ciudades para los desastres naturales al invertir en infraestructura que sea sostenible y resiliente al clima. Esto implica que tendrá:

  • Menores probabilidades de presentar fallas
  • Menos consecuencias negativas en caso de fallas
  • Una recuperación más rápida de las fallas

Nuestras sociedades son altamente dependientes de sistemas de infraestructura que funcionen correctamente para poder llevar a cabo nuestras actividades cotidianas. La infraestructura es fundamental para nuestra calidad de vida, para lograr un mejor crecimiento y garantizar un desarrollo sostenible. Desafortunadamente, la infraestructura en la región continúa siendo muy vulnerable. A medida que la inversión en infraestructura aumenta para satisfacer la creciente demanda, los inversionistas deben concentrar sus esfuerzos en proyectos diseñados para tomar en cuenta los impactos de eventos climáticos a lo largo de su vida útil. Los huracanes recientes han demostrado que esto es crucial debido a que:

  • Las fallas en la infraestructura son con frecuencia la principal causa de pérdidas humanas y económicas en los desastres.
  • Nuestra infraestructura es interdependiente. Por ejemplo, daños en el suministro de electricidad pueden llevar a disrupciones en los sistemas de agua, transporte y salud.
  • La infraestructura que puede resistir desastres reduce sus impactos ambientales negativos, como lo son los escombros de estructuras dañadas, los derrames de materiales peligrosos y contaminantes, y la huella de carbono de las actividades de reconstrucción.
  • Invertir en infraestructura sostenible es crucial para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y evitar la intensificación de eventos climáticos extremos ocasionada por el cambio climático.

Este es el momento adecuado para invertir en infraestructura sostenible. Las decisiones que tomemos ahora tendrán un gran impacto en nuestro futuro debido a que comprometeremos capital y tecnología. A través de nuestra plataforma NDC Invest, el BID está ayudando a los países de la región a desarrollar planes de inversión que tengan en cuenta la importancia de construir ciudades más sostenibles y resilientes. De igual forma, estamos proporcionando recursos adicionales que con frecuencia se necesitan para acelerar la preparación y ejecución de proyectos, especialmente en infraestructura.