Como ya hemos analizado en este blog, contar con una adecuada radiografía de las condiciones sistémicas para el emprendimiento dinámico es muy importante para tener un diagnóstico claro y para monitorear la evolución de los ecosistemas de emprendimiento e innovación. Esto nos ayuda a establecer las prioridades a la hora de diseñar políticas y programas de fomento.

Pero para poder medir adecuadamente, una de las definiciones relevantes por establecer es la unidad geográfica de referencia. ¿A qué nivel debemos hacerlo? ¿Son los países o las ciudades lo más relevante? Se trata de un debate que no se encuentra totalmente saldado. Algunos sostienen que sólo importan las ciudades o las regiones. Sin embargo, sabemos que también existen factores relevantes cuya lógica supera el plano local, como ocurre con buena parte de las políticas y regulaciones que se implementan desde el nivel nacional o como con el caso del capital emprendedor que opera desde una lógica más global.

También entendemos que el análisis debe ser contextualizado. No es lo mismo el caso de un país muy pequeño como Israel que el de India o Estados Unidos. En unos y otros la dimensión subnacional adquiere distinta importancia. Y difiere entre la mayor parte de los países europeos y los latinoamericanos, pues los niveles de descentralización económica y política son bien distintos en unos y otros. Esto hace que, por lo general, la dimensión nacional vis a vis la subnacional sea relativamente menos relevante en los primeros.

Sin buscar cerrar esta discusión en esta nota, proponemos un análisis pragmático, tomando prestado conceptos de la oftalmología.

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¿Qué anteojos utilizamos?

Todos conocemos a alguien que por alguna condición oftalmológica utiliza unos anteojos para ver “de cerca” y otros para hacerlo “de lejos”. Y sabemos que cuando se necesita una visión lo suficientemente panorámica se usan los “de lejos” en tanto que para enfocar sujetos cercanos con nitidez o para leer un libro se utilizan los “de cerca”. Lo contrario sería un problema.

Pensemos por ejemplo en una persona que tiene bastante miopía (problemas para ver a la distancia) y también presbicia (dificultad para enfocar objetos cercanos). Y un día que sale a la panadería se lleva por confusión los anteojos “de cerca”. Lo más probable es que al caminar por la calle se lleve un árbol por delante o tal vez, en extremo, puede que lo pise un carro. Ahora imaginemos el caso inverso. Al día siguiente, cuando quiere leer el periódico o buscar las llaves de la casa toma por error los anteojos “de lejos”. También se encontrará con serias dificultades.

Algo similar ocurre cuando analizamos las condiciones para el emprendimiento dinámico e innovador. Si no contamos con un instrumento que nos ayude a ver el estado de las condiciones sistémicas a nivel del país, no podremos tener una adecuada visión panorámica y nos perderemos de entender las cuestiones estructurales. De igual manera, también es aconsejable contar con un instrumento que permita tener una mirada más cercana, que identifique factores, dinámicas y actores en espacios territorialmente más acotados al interior de un país para detectar particularidades y heterogeneidades.

Por ejemplo, con los anteojos “de lejos” es posible ver que en un país las políticas de emprendimiento son muy débiles o que la investigación y desarrollo (I+D) es muy baja; pero luego con los anteojos “de cerca” se puede detectar alguna ciudad en la que las iniciativas del gobierno en favor de los emprendedores y/o la actividad de alguna institución de I+D se destacan.

¿Cómo medimos de lejos y de cerca?

Como vimos en la analogía oftalmológica, ambas dimensiones (de cerca y de lejos) se complementan, siendo relevante poder contar con herramientas que midan las condiciones sistémicas tanto a nivel nacional como a nivel de los ecosistemas locales.

Para medir las condiciones de emprendimiento innovador a nivel país, hace seis años venimos produciendo desde Prodem el Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico, (ICSEd-Prodem), que permite conocer la situación y la evolución de 60 países, 16 de ellos latinoamericanos. Y recientemente, hemos desarrollado una metodología para medir estas condiciones a nivel de las ciudades.

Esta metodología nos ha permitido construir un Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico en Ciudades (ICSEC- Prodem) y aplicarlo en 18 municipios, en colaboración con el programa “Ciudades para Emprender” de la Secretaría de Emprendedores y Pymes de Argentina. Este trabajo nos permitió constatar que el índice a nivel país se complementa muy bien con el índice de ciudades. Así pudimos establecer la línea de base del programa y, analizando de manera combinada ambos índices, efectuar recomendaciones y lineamientos de política más ajustados para el gobierno.

Un índice para las ciudades

El enfoque propuesto coloca la lupa sobre aspectos propios de cada ciudad tales como la fuerza de las startups y empresas jóvenes locales; el rol de la cultura y las instituciones educativas locales; los factores dinamizadores de oportunidades para los emprendedores de la ciudad y los canales de acceso a las mismas; la riqueza de las redes locales y de las instituciones de apoyo; los actores financieros y las regulaciones locales; y el accionar del gobierno de la ciudad, desde su capacidad para intermediar programas nacionales hasta de diseñar e implementar instrumentos a nivel local. El índice otorga especial importancia a las condiciones para el apalancamiento por parte de los actores de la ciudad de activos extra-locales (recursos, capacidades y oportunidades) a través de “antenas” y canales activos. Contempla también la influencia que tiene la escala sobre los ecosistemas en las ciudades de distinto tamaño. Se basa en 8 dimensiones, 20 subdimensiones y más de 40 variables. Lea el informe del Índice de Ciudades en Argentina.

 

Como todo índice, es una aproximación imperfecta a la realidad. Lo más importante es que permite disparar un proceso de conversaciones productivas entre los actores de la ciudad para detectar rumbos de acción que ayuden a desarrollar el ecosistema y monitorear su evolución en el tiempo. También es muy relevante para dialogar con los gobiernos de instancias superiores (provinciales, estatales y/o nacionales), y para que estos puedan comprender las heterogeneidades existentes al interior del país en materia de condiciones para el surgimiento de emprendimientos innovadores. Recomendación final: no olvidar los anteojos! Los “de lejos” y los “de cerca”.

Los índices como herramienta

  • La preocupación por construir índices a nivel de países ha tendido a crecer en los últimos años. El ICSEd-Prodem no es el único existente. Lo que lo distingue es el respaldo que le otorgan a su marco conceptual las investigaciones realizadas junto al BID en numerosos países. Aporta un enfoque centrado en el emprendimiento dinámico y contempla los factores estructurales que inciden sobre el surgimiento de emprendedores, oportunidades y redes, en vez de partir de su existencia.

  • También está, por ejemplo, el Global Entrepreneurship Development Index, que propone la interacción de algunas variables del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) con otras de tipo institucional para captar su efecto combinado. Mide los siguientes subíndices (y pilares): actitudes (por ej.: percepción de oportunidades, habilidades, riesgo y apoyo); habilidades (por ej: emprendimiento por oportunidad, absorción tecnológica, capital humano y competencia) y aspiraciones (innovación de proceso y producto, internacionalización, alto crecimiento y capital de riesgo).

  • A nivel subnacional también hay otros índices como por ejemplo el Global Startup Ecosystem Index, que partió oportunamente, a nivel conceptual, de las condiciones existentes en Silicon Valley como benchmark para rankear a las ciudades incluidas. Reporta un ranking de 20 ciudades del mundo, construido sobre cinco dimensiones (desempeño, financiamiento, alcance del mercado, talento y experiencia de startup). Lo hace fundamentalmente en base a encuestas a startups que participan en forma voluntaria.