¿Cuáles son los efectos de una eventual suspensión de Venezuela del Mercosur?

05/04/2017

POR EDUARDO PORCARELLI

El 1 de abril de 2017, los cancilleres del Mercosur declararon una ruptura del orden democrático en la República Bolivariana de Venezuela. Instan al gobierno venezolano a concertar con la oposición medidas relacionadas con la realización de elecciones, separación de poderes, respeto a los derechos humanos, restitución del estado de derecho y preservación de la democracia, entre otras.

Otro elemento de la declaración refiere el seguimiento, que a través de la presidenciapro-tempore, deberá hacer el Mercosur a la situación en Venezuela, que incluye la realización de consultas con todas las partes involucradas.

Esta etapa inicial de proceso, de la llamada aplicación de la “Cláusula Democrática” del Mercosur, prevista en el Protocolo de Ushuaia I, (Julio, 1998), no implica una expulsión de Venezuela del Mercosur, sino como lo indicó la canciller de Argentina, Susana Malcorra, una solicitud para que cumpla con sus peticiones. Es importante destacar, que también el Mercosur elaboró en 2011, el Protocolo de Montevideo sobre Compromiso con la Democracia, mejor conocido como Protocolo de Ushuaia 2, no exento de mucha polémica y que no está vigente porque Paraguay no lo ratificó.

Si las consultas indicadas resultan infructuosas, los Estados Partes del Protocolo de Ushuaia, que no sólo incluyen los miembros plenos del Mercosur, sino también los asociados, tales como: Bolivia, Chile, Colombia y Perú, de conformidad con los acuerdos de integración vigentes entre ellos, deberán considerar no solo la naturaleza, sino el alcance de las medidas que deberán aplicarse, por consenso, tomando en cuenta la estimación de la gravedad existente. En el caso especifico de Venezuela en el Mercosur, deberán consensuarse las decisiones entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Las medidas pueden abarcar desde la suspensión del derecho de participar en los órganos de los procesos de integración donde participa el país al cual se le aplican las medidas, hasta la suspensión de los derechos y obligaciones que emanan de esos procesos. Las medidas cesarían cuando conforme al artículo 7 del Protocolo, se verifica “el pleno restablecimiento del orden democrático”

La primera vez que se aplicó el Protocolo de Ushuaia, fue a Paraguay, en junio de 2012, en ocasión del juicio político que derivó en la remoción del aquel entonces presidente de Paraguay, Fernando Lugo. En aquella ocasión se suspendió a Paraguay del Mercosur y de Unasur. La medida solo suspendió el derecho de Paraguay de participar en las distintas instancias de decisión del Mercosur y Unasur, pero no se le retiraron los beneficios comerciales preferenciales que disfrutaba Paraguay en el Mercosur. La medida estuvo vigente hasta que se realizaron elecciones presidenciales en Paraguay en 2013.

El mapa político ha cambiado dentro del Mercosur, así como la tolerancia hacia la falta de compromiso de Venezuela con varias de las obligaciones que emanan de ese esquema de integración. El senador uruguayo, Luis Lacalle Pou, recientemente señaló, en una reunión que sostuvo con el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, que: “Venezuela no es un socio ideal para el Mercosur, ya que ha causado muchos dolores de cabeza y lo seguirá haciendo en los tiempos que vienen”.

Está por verse cómo evoluciona por parte de Mercosur, la estimación de la evolución de la situación en Venezuela y de la respectiva adopción de medidas contra Venezuela, e incluso una eventual desvinculación por parte del gobierno venezolano de este esquema, pero en cualquier caso de adoptarse las medidas más extremas contra Venezuela, inclusive una expulsión, como han solicitado algunos parlamentarios de los órganos legislativos de los países del Mercosur, los efectos serían los siguientes:

1. Venezuela modificó toda su estructura arancelaria frente a terceros países (prácticamente hacia la totalidad de países del mundo) para adoptar el Arancel Externo Común del Mercosur, que por las características propias de los aparatos productivos de los países participantes del Mercosur (Especialmente de Brasil y Argentina), dista mucho de la estructura arancelaria que necesita el país, conforme a su realidad productiva. Venezuela tendría que evaluar si mantiene el Arancel Externo Común del Mercosur, o lo modifica nuevamente, como ya lo hiciera con el que tenía vigente en los tiempos en los cuales formaba parte de la Comunidad Andina (CAN).
2. Venezuela también adoptó la Nomenclatura Arancelaria del Mercosur. Tendría que evaluar si la mantiene, o la modifica.
3. En este momento todos los productos que Venezuela exporte a los países del Mercosur, entran libre de aranceles en esos países. La totalidad de los que se importan desde Uruguay y Paraguay, entran en Venezuela libre de aranceles. La mayoría de los productos que se importen desde Argentina y Brasil, están libres de aranceles, excepto 700 productos aproximadamente que eventualmente quedarían libre de aranceles en 2018. Si Venezuela es expulsada o se retira del Mercosur las preferencias arancelarias con esos países quedarían en “el aire”.
4. Venezuela ha estado adoptando en los últimos años la normativa vigente en el Mercosur. Tendría eventualmente que evaluar, si la desincorpora o la mantiene de alguna forma vigente. Este caso generaría inconvenientes similares a los que se tuvieron lugar cuando Venezuela se retiró de la Comunidad Andina en 2012.
5. Todos los eventuales beneficios de la libre circulación de personas, en materia de residencia y trabajo, quedarían suspendidos, o eliminados.

Es importante recordar que, en el momento del ingreso de Venezuela al Mercosur, tuvieron prelación las razones políticas, sobre las económico- comerciales. Venezuela no estaba preparada para ingresar a un esquema de esas dimensiones, con el bajo nivel de nuestra producción y de nuestras exportaciones no tradicionales. Aun hoy, la situación es mucho más compleja. Las balanzas deficitarias para Venezuela con todos los países del Mercosur, así lo demuestran.

Tampoco Venezuela ha estado preparada para adoptar los acuerdos que el Mercosur tiene vigentes con terceros países, y que forma parte del compromiso de haber solicitado incorporarse como miembro pleno del Mercosur. Este esquema tiene en curso, por ejemplo, unas negociaciones con la Unión Europea para la suscripción de un Acuerdo de Libre Comercio, y la participación de Venezuela ha sido prácticamente nula.

A final de cuentas, es que a pesar que sigo creyendo que Venezuela no se incorporó al Mercosur en la forma correcta, el problema de una eventual expulsión o retiro de Venezuela, es que nos aislaríamos comercialmente aún más del mundo, como ya lo hicimos con la Comunidad Andina, con México a través del (G3), y en otro contexto, también de otras iniciativas que están cobrando mucho peso en la región, como es el caso de la Alianza del Pacifico. ¿En dónde se colocarían las pocas exportaciones no tradicionales de Venezuela? ¿Inserción o aislamiento, en tiempos de globalización? Este dilema ha debido estar resuelto hace muchos años.